Gracias @latrejo :D
Luna Llena de Perfíl
Se encontraba tan nervioso. Como un adolescente, el estómago estaba inquieto y la ansiedad lo asfixiaba.
Apretó con más fuerza su copa, esperando encontrarla de un momento a otro [¿Dónde?].Avanzaba por el salón, y con cada paso, el corazón latía más fuerte. Habían sido 7 largos años de no verla.Y le dolía recordar en qué condiciones se separaron. Estaría enojada aún? Él sabrá hacerse perdonar. Se sabía irresistible, y daba por descontado que seguía enamorada de él.
Le explicaría, y ella entendería. Siempre lo había entendido. Se sentía tan sorprendido… La había buscado en tantas personas, había sido tan necio de no querer admitir que no podría amar a nadie más. Había tenido miedo… Pero ya no más. Ella podría entenderlo. Lo entendería, lo perdonaría, y lo amaría. Y é se lo compensaría. La haría feliz. Ya no se callaría lo que tantas veces quiso admitir. Pero la cobardía… [Lo siento tanto, amor]
¿Cómo estaría ella ahora? ¿Qué tanto habría cambiado su rostro?Ese rostro con el que había soñado todas las noches desde esa única vez. Y su olor… No lo había encontrado en nadie más.
Sabía que estaba ahí. Y sus ojos recorrían cada rincón del salón, buscándola. Si al menos supiera de qué color iba vestida.
Caminaba como entre sueños, pero era imposible hacerlo diferente. Recordó lo bien que se había sentido al abrazarla. Estirar la mano y sentirla al otro lado de la cama. Estar piel con piel. [Y susurrá su nombre]
Ahora se sentía listo para estar con ella. Ahora, nada le impedía ser para ella. Nada lo detendría. Y con un poco de suerte, tendrían familia.Se ilusionó sólo de imaginarla embarazada.Atrás habían quedado sus años locos, y era el tiempo justo para sentar cabeza.
De pronto, todo su cuerpo se tensó. El corazón quería salirse de su pecho. Se contuvo para no correr hacia donde estaba.[Ella!] Entre un grupo de amigas, charlando animadamente. No alcanzaba a oír lo que platicaban, pero parecía ser algo agradable.
Se detuvo a admirar el cuadro. Todas sonreían, y ella tenía el cuerpo relajado. Estaba de espaldas a él, pero alcanzó a ver su cara. Era sorprendente lo maravillosa que lucía. Sus labios delgados y definidos, tenían esa sonrisa que lo contagiaba. Y él sonrió. Ahí estaba. Tan al alcance de su mano. La tomaría del talle y la invitaría a bailar. Nunca habían bailado antes. Sería esa su primera vez. La primera de muchas veladas románticas.
Jamás volvería a estar sin ella. Jamás.
Y fue recorriendo esa imagen lentamente… Esa imagen tan querida, y tan añorada.
Estaba asombrado de lo bien que se veía. Llevaba un vestido corto, y sus piernas eran más largas de lo que recordaba [rodeando su espalda]. Y estaban más firmes, bronceadas y de perfectas proporciones. Fue subiendo un poco, y aunque estaba delgada, su talle ya no era tan fino como antes. No pudo evitar sentir alivio, porque él ya no era el mismo. Aún así , le parecía que lucía divina, con ese brillo especial en la mirada.
Se fue acercando más, … estaban tan cerca ahora. Tan cerca, que casi podía susurrarle: “Yo también te amo”. Y la vida que le esperaba se le antojó dichosa. Con ella. Su mujer.
Hasta que algo pasó. Mientras se rompía el cristal de la copa que resbaló de sus dedos [inertes], ella giraba su cuerpo [lentamente]…y en su vientre se dibujaba la luna llena de perfil. Inalcanzable ya, caminó a su lado, sin notarlo siquiera. Y observó cómo se alejaba, su único amor [su última esperanza].
Claudia Manzanera Gonzalez



