Your eyelashes tickled my neck. With every nervous blink. And it was perfect. Until the telephone started. Ringing, ringing, ringing, ringing, ringing off …
Hoy, después de tantos años, miro cómo cae la úlitma pared del lugar donde nací, donde nació mi madre, donde vivieron mis abuelos. Me digo que el centro ya no es un buen lugar para vivir y la memoria ya no es un buen lugar para guardar promesas.