Deja de comparar y de juzgar. Esos dos comportamientos pueden acabar con toda la alegria de una vida perfecta. Comparamos nuestra vida con la de otras personas. La comparacion es un juicio mental. Juzgamos que esto es mejor que aquello, y que esto es peor que lo otro. Al comparar y juzgar nos estamos negando la belleza del momento y la maravilla de la vida que ahora se encuentra entre nosotros.
En lugar de decidir si una situacion es buena o mala, muestrate agradecida por ella, tal como es. La mayoria de las cosas ni son buenas ni malas, a menos que les atribuyamos un determinado jucio. La mayoria de las cosas simplemente son; y son lo que son, en ese determinado momento.
En lugar de juzgar y comparar, lo que agosta la alegria de nuestras vidas, empieza a poner algo de animacion en ellas aplicandoles un poco de gratitud.